En la Exposición Universal de París en 1855, Joseph-Louis Lambot presentó un barco de concreto armado, siendo este uno de los primeros experimentos para unir los dos materiales de construcción más populares hasta nuestros tiempos: el concreto y el acero. Luego vino Joseph Monier, quien era jardinero, con ensayos para hacer macetas, tubos y tanques con esta misma fórmula. Y en 1879, François Hennebique, es a quien se le atribuye el impulso decisivo para el uso del concreto reforzado en la construcción.
Casi 150 años después, el matrimonio entre el concreto y el acero sigue vigente, como veremos en esta revista, con algunas novedades relacionadas con los adelantos tecnológicos como la digitalización, la aplicación de la tecnología de impresión 3D, la sostenibilidad y la creación de nuevas fórmulas y métodos para generar una mayor durabilidad ante los efectos de la corrosión.
Desde nuestro mundo, y desde lo que se anticipa en todos los pronósticos de la Global Cement and Concrete Association (GCCA), el concreto seguirá siendo el material más utilizado en construcción por lo menos hasta el 2050 y, lógicamente, irá de la mano del acero de refuerzo en ese desarrollo.
En ese viaje de los próximos 25 años existe una palabra que hace confluir esfuerzos: la sostenibilidad. Alcanzar la carbononeutralidad en el sector de la construcción (en Colombia hablamos de que las edificaciones nuevas cumplan con esa regla a partir de 2030) requerirá reducir efectivamente la huella de carbono de manera integral en ambos materiales y protocolos de medición como las declaraciones ambientales de producto, tema en el cual PROCEMCO y la Federación Iberoamericana del Hormigón Premezclado (FIHP) vienen trabajando de tiempo atrás.
Ahora bien, mención aparte merece la calidad de los aceros, en el entendido de que su función es primordial para garantizar la sismorresistencia de las estructuras. En Colombia contamos con un reglamento técnico obligatorio que debe cumplir todo acero en obra, por lo que también tenemos en esta edición recomendaciones sobre el particular.
Los invitamos a disfrutar de esta nueva edición y a aprender un poco más de un sector que es esencial para el desarrollo del país.
Hacer bien lo que no se ve
Esta edición de la revista Noticreto está dedicada a las cimentaciones y taludes, desdelos aspectos a considerar en su diseño hasta temas relacionados con su patología ysu tratamiento.
Veremos cómo la tecnología nos sigue dando la mano para encontrar nuevos usos a terrenos con dificultades aportando soluciones impensables hace un tiempo, como sucede con el relleno sanitario Gibraltar, que durante 10 años fue un sitio de disposición de residuos en Bogotá y ahora pasará a ser un importante espacio recreativo con ayuda de la prefabricación. O entender cómo sitios mundialmente reconocidos como la Estatua de la Libertad recibe mantenimiento en su fundación para mantenerse erguida.
Lo importante, más allá de ejemplos como estos, es la conciencia de que las cimentaciones son obras que exigen la mayor responsabilidad en su ejecución. No porque no queden a la vista dejan de jugar un rol fundamental en la estabilidad de los proyectos, y de ahí que los controles de calidad en materiales y en ejecución deban ser particularmente estrictos, con mayor razón cuando los errores pueden ser muy costosos en caso de falla.
Afortunadamente hoy en día existen alternativas para cimentaciones y taludes que facilitan esta tarea, tanto en piezas fundidas en sitio como prefabricadas, con eficiencia, competitividad, seguridad y confiabilidad. En un futuro cercano, como lo estamos viendo en muchas aplicaciones del cemento y el concreto —desde la mina hasta la puesta en obra, pasando por la logística—, veremos la mano de la inteligencia artificial aportando en el tema.
Como en todo proyecto, lo importante será diseñar, construir y mantener adecuadamente la obra para que durante muchos años se tenga el servicio esperado. Esperamos disfruten esta nueva edición.
Como todos en Colombia saben, el pasado octubre se celebró en Cali la COP 16 o cumbre mundial por la biodiversidad. Desde PROCEMCO tuvimos el honor de representar en este evento a la Asociación Global del Cemento y el Concreto GCCA, a la Federación Interamericana del Cemento FICEM y al Concrete Sustainability Council CSC con una agenda académica orientada a contar los desafíos, avances y puntos de interés en los cuales se encuentran las industrias del cemento y el concreto con la biodiversidad.
Fue muy enriquecedor no solamente escuchar experiencias internacionales y locales de nuestra industria, sino también, el sabio consejo de la academia y la visión de muchos expertos que han trabajado por años en estos temas. La gran lección es que indudablemente desde la más pequeña obra hasta la mayor planta industrial generan efectos con las acciones humanes. Pero hoy en día, con tecnología, planificación y conocimiento de la región, es posible presentar soluciones que contribuyen a generar indicadores positivos en materia de biodiversidad.
Pudimos ver desde acciones sencillas de educación hasta proyectos complejos de reintroducción de especies nativas que son adelantadas por la industria, todas ellas de gran valor. Pero, además, tuvimos la oportunidad de intercambiar opiniones sobre el gran potencial que existe en países como Colombia para impulsar las Soluciones basadas en la naturaleza como alternativas costo-efectivas para mitigar los efectos del calentamiento global.
En esta edición hablaremos de estos temas pero también, de asuntos novedosos como las certificaciones de sostenibilidad en proyectos de infraestructura, siendo este un terreno prácticamente inexplorado en Latinoamérica y el cual, de la mano de la agenda de descarbonización del sector de la construcción, debe ser abordado con prontitud. Estamos convencidos de aque la biodiversidad no será solo un tema pasajero y por eso los invitamos a seguir estudiando, aplicando e investigando sobre acciones que puedan contribuir a su restauración.
Hacer bien lo que no se ve
Esta edición de la revista Noticreto está dedicada a las cimentaciones y taludes, desdelos aspectos a considerar en su diseño hasta temas relacionados con su patología ysu tratamiento.
Veremos cómo la tecnología nos sigue dando la mano para encontrar nuevos usos a terrenos con dificultades aportando soluciones impensables hace un tiempo, como sucede con el relleno sanitario Gibraltar, que durante 10 años fue un sitio de disposición de residuos en Bogotá y ahora pasará a ser un importante espacio recreativo con ayuda de la prefabricación. O entender cómo sitios mundialmente reconocidos como la Estatua de la Libertad recibe mantenimiento en su fundación para mantenerse erguida.
Lo importante, más allá de ejemplos como estos, es la conciencia de que las cimentaciones son obras que exigen la mayor responsabilidad en su ejecución. No porque no queden a la vista dejan de jugar un rol fundamental en la estabilidad de los proyectos, y de ahí que los controles de calidad en materiales y en ejecución deban ser particularmente estrictos, con mayor razón cuando los errores pueden ser muy costosos en caso de falla.
Afortunadamente hoy en día existen alternativas para cimentaciones y taludes que facilitan esta tarea, tanto en piezas fundidas en sitio como prefabricadas, con eficiencia, competitividad, seguridad y confiabilidad. En un futuro cercano, como lo estamos viendo en muchas aplicaciones del cemento y el concreto —desde la mina hasta la puesta en obra, pasando por la logística—, veremos la mano de la inteligencia artificial aportando en el tema.
Como en todo proyecto, lo importante será diseñar, construir y mantener adecuadamente la obra para que durante muchos años se tenga el servicio esperado. Esperamos disfruten esta nueva edición.
En varias oportunidades me he referido al aumento de la demanda de concreto de la mano del desarrollo de la sociedad, y a los planes en curso que han desarrollado las industrias del cemento y el concreto para alcanzar la carbono neutralidad en 2050, es decir, para poder abastecer la demanda del material de una manera sostenible.
En este contexto, la infraestructura es fundamental. Pavimentar una vía no es solamente comunicar el punto “A” con el punto “B”. Es acercar el acceso a la salud, educación, trabajo y seguridad para la comunidad.
La construcción de infraestructura no solamente es necesaria para mejorar la calidad de vida de los habitantes de un país, sino también un motor importante de cualquier economía nacional. Basta revisar los periodos en que muchos países han apostado de manera decidida por la inversión en infraestructura para ver sus saltos en desarrollo y crecimiento económico.
A pesar de lo anterior, informes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) muestran cómo en los países latinos –pese al rezago en materia de infraestructura como kilómetros pavimentados por habitante o kilómetros en buen estado de las vías– se tienen niveles de inversión muy bajos como porcentaje del PIB.
Es claro que hay muchas necesidades sociales, pero también que la inversión en infraestructura es una poderosa herramienta de avance social si es manejada con eficiencia y transparencia. A lo largo de la historia, no solo en Colombia sino en el resto del mundo, se han desarrollado esquemas que van desde la inversión pública directa hasta las concesiones y el mecanismo de obras por impuestos, que nos permitirían acelerar este segmento dentro de las políticas de reactivación propuestas actualmente.
Ahora bien, en la ecuación actual de la sostenibilidad, no solo se trata de construir infraestructura. Se trata de hacerlo de manera durable y resiliente. Y en ese escenario, el concreto seguirá siendo el protagonista más importante durante las próximas décadas. En esta edición los invitamos a conocer algunos proyectos que se desarrollan con el propósito de construir infraestructura y por ende desarrollar la sociedad”.
La vivienda es una gran inversión
La construcción de vivienda, además de ser fundamental para suplir una necesidad básica de los seres humanos, es una inversión para el estado, para sus compradores y para los ciudadanos. Muchos de los lectores que trabajan en el ramo saben que resolver el acceso a la vivienda es complejo en todas las latitudes pues involucra tierra, financiación, servicios públicos, proveedores, constructores, aseguradores y clientes, entre otros. Para que el acceso a la vivienda tenga éxito, hay que entender como interactúan cada una de estas variables y como, si alguna de ellas presenta dificultades, hay que entrar a buscar soluciones o el sistema entero se puede atascar.
Fernando Mayagoitia, quien escribe en esta edición, nos enseñaba hace poco más de dos décadas cómo ese entendimiento fue el que le permitió a México dar un gran salto y acortar, de forma importante, la brecha en el déficit cuantitativo de vivienda. Caso similar sucedió en Brasil con el programa “Mi Casa, Mi Vida”, en donde, el mismo análisis concluyó que la solución del acceso a la vivienda solo puede resultar de la adecuada articulación de todos los actores públicos y privados.
Nuestro país no ha sido ajeno a estos ejercicios, por lo menos desde el año 2000 cuando, de una iniciativa liderada por el Gobierno de entonces y el sector privado, se creó la Mesa VIS (luego nombrada Mesa Vis Diego Echeverry Campos en honor a su coordinador Q.E.P.D). Han sido muchas las iniciativas que han tenido un impacto positivo desde entonces en generar soluciones a un tema tan trascendental. Y tenemos que avanzar, a pesar de las imperfecciones de los diferentes modelos, porque 25 años después no superamos el déficit cuantitativo y se mantuvo el déficit cualitativo. Pero los hogares siguen creciendo y hay que resolver el problema.
No generar soluciones debidamente articuladas entre los sectores público y privado, genera una costosa informalidad para la nación, para los ciudadanos y para las personas, porque derivan en soluciones informales, “urbanizaciones piratas” y construcciones con bajos estándares de seguridad sísmica y poca o nula capacidad de resiliencia.
De acuerdo con Naciones Unidas, 3 billones de personas vivirán en asentamientos informales para el 2050 y por ello el World Economic Forum reclama desde ahora la necesidad de tomar acciones que solo surtirán efecto si son el resultado de un compromiso colectivo, esfuerzos colaborativos y dedicación. En Colombia tenemos que trabajar coordinadamente en temas normativos, en capacitación y en articulación para que no solo no seamos una estadística más en ese escenario.
Planeación y gestión de obras en concreto
Estamos en el siglo XXI y aún tenemos problemas con la planeación y ejecución de los proyectos. Varios estudios y las noticias diarias dan cuenta de retrasos en cronogramas, sobrecostos y problemas en las obras. Y si bien es cierto que en la construcción es normal encontrarse con imprevistos, también lo es que a veces no implementamos sistemas que nos permitan aprender del pasado para evitar nuevas situaciones en el futuro.
Por ejemplo, desde los mismos egipcios se conoce que hay que dedicar mucho tiempo y esfuerzo a la planeación detallada para lograr una ejecución exitosa, la cual solo se logra si se cuenta con una supervisión rigurosa. Thomas Alba Edison (¡el mismo de la bombilla eléctrica!) nos volvió a recordar la importancia de la planeación hace más de 100 años cuando inventó la industrialización de la vivienda. Y cuando se dio la crisis del sector construcción en Colombia a principios de siglo, la única salida para poder ofrecer vivienda de bajo costo fue repensar los modelos de construcción con énfasis en la planeación.
En México, la planeación fue la que les permitió alcanzar la producción de cerca de 700.000 viviendas anuales de bajo costo hace casi 20 años. Y en los países más avanzados, ha habido una significativa inversión de tiempo en planear los proyectos de infraestructura antes de ponerlos en marcha, precisamente, para evitar posteriores problemas de sobrecostos y demoras.
Pero, a pesar de lo anterior, en proyectos internacionales donde han intervenido firmas de diseño y construcción muy reputadas a nivel mundial, se han presentado problemas en obras relativamente sencillas, siendo innumerables los casos. ¿Por qué pasa esto y como mitigarlo? En esta revista, los autores abordan dicha problemática, revisan herramientas y sugieren soluciones. En época en la que los planes pueden estar en la nube, hay sistemas de control de cambios, hay inteligencia artificial y hay herramientas informáticas avanzadas, los problemas de ejecución, demoras y sobrecostos deberían disminuir sustancialmente.
Eso sí, las herramientas son solo eso: herramientas. La decisión humana es la que al final dictaminará el éxito o fracaso de una obra, y por eso hay que insistir no solamente en la adecuada formación de nuestros profesionales, sino también en el sentido de responsabilidad que tiene utilizar esas herramientas, que son una ayuda y que no reemplazan el criterio del ingeniero o del arquitecto.
Entender lo anterior, será fundamental para el éxito de los proyectos.
El futuro se acelera…
¡en concreto!
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